Angioplastia con balón recubierto de drogas

La idea de añadir al proceso mecánico de reparación de la placa coronaria la administración de un medicamento antiproliferativo que atenúe la respuesta de la pared arterial herida, es vieja. Inicialmente se intentó con drogas por vía sistémica, pero posteriormente se intentó aplicar la droga in situ.

Al principio se experimentó en animales con el diseño de catéteres balón con pequeños poros que permitían la administración de la droga a modo de chorro incrustado en la pared durante la dilatación. Se comprobó, que a los 3 días de la inserción nada de la droga permanecía en la pared arterial. La idea se abandonó, más que nada por la llegada primero del stent metálico inerte y después con la llegada de los stents de droga. Sin embargo, la tecnología continuó estudiando el tema, hasta la aparición de los balones de droga actuales, que sí han conseguido la permanencia más prolongada de la droga en la pared arterial y que suponen un nicho interesante en la Cardiología actual.

La droga ideal para su permanencia fue el Plaquitaxel, droga que cubre la mayoría de los balones en el mercado. Recientemente han surgido balones con otras drogas, como Sirolimus, cuyo resultado está siendo investigado. Los balones de droga son utilizados cuando no es posible la implantación de un stent o en la reestenosis post stent. También se ha usado en el tratamiento de la rama secundaria en lesiones en bifurcación. Su uso, continúa en el intervencionismo de nuestro tiempo.

Angioplastia con balón recubierto de drogas

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