Entre los avances y retrocesos del intelecto colectivo, también tenemos la dichosa política. En realidad, la política es una metodología evolutiva del ser humano que funciona cuando se hace bien y mal-funciona, tristemente, cuando se hace mal, es decir, casi siempre. La propia historia así nos lo muestra. En todos los países y estados la política ha obrado bien a veces y mal demasiadas veces.

Desde los homínidos depredadores hasta los señores feudales, pasando después por los estados totalitarios, la historia refleja todo lo que es y ha sido imposición por la fuerza. Toda una gama de maldades basadas en el poder que ejerce la eliminación o aislamiento de la disidencia. Todo un repertorio de ansias de poder, de luchas internas, conspiraciones y subterfugios entre los que mandan, en un escenario siempre de espaldas a la audiencia que observa y a quien dice representar. Toda una farsa de iniquidad que aún en nuestros días  avergüenza al desvelarse la historia de los acontecimientos políticos más recientes. Resulta asqueroso ver cómo los políticos en el poder venden su alma, y la de la nación entera, al diablo con tal de seguir mandando.

El manejo de lo común por los políticos ha tenido épocas de esplendor, también hay que decirlo, épocas en las que la humanidad ha progresado por zonas en el  planeta, quedando otras en franca miseria y abandono. Los estados, en demasiadas ocasiones, han progresado a costa de otros, creando la injusticia y el enfrentamiento entre pueblos, las guerras (todas ellas injustas e injustificables) y el estado caótico de las sociedades gobernadas. Dejando al margen la amplia historia de lo que la política ha sido en el pasado, ya no cabe más forma de política que la democracia en libertad, la única que ha impulsado a los pueblos que la han ejercido cuanto más mejor. Que sea la decisión de la mayoría lo que se hace, pero que se respete a las minorías y estas, a su vez,  reconozcan el valor de la mayoría. Sencillo de decir, pero difícil el acatar estos simples y claros valores de la “cosa pública”, al menos en nuestro entorno. Los pueblos en democracia han de alcanzar, más tarde o más temprano, una metodología equilibrada entre el respeto individual de las libertades y el ejercicio honesto del poder en el marco constitucional. No hay otra salida que esta. Sin embargo, patética la visión actual, no solo por parte de los políticos de uno y de otros lados, sino por el retroceso en las libertades individuales desde los atentados terroristas y desde los descalabros de la crisis económica reciente.

Cumplir y hacer cumplir la ley emanada del pueblo es lo que debemos exigir a los que nos gobiernan y si no lo hacen y el pueblo lo decide, se les cambia por otros. Somos unas generaciones, entresacadas de toda la humanidad que ya vivió, que lo hacemos durante una etapa de la historia especial. Perdón para las que vengan después de este corto ahora, pero comprended que navegábamos a la desesperada en una inmensa tormenta que todo el barco agita y que hace imposible el rumbo para, simplemente, armonizar lo que sabemos con lo que hacemos.

Para los políticos de nuestro entorno que mandan en nuestro tiempo,…un desastrito queridos , tanto del pasado reciente como del presente agónico.

Líderes pasados
líderes pasados, Rajoy, Zapatero, Llamazares
Líder actual, Pedro Sánchez
Diferentes dirigentes políticos

Ninguno de vosotros nos gustáis a la inmensa mayoría, solo personas aisladas que luchan, pero como organizaciones diseñadas para hacer lo que la mayoría quiere, sois un fraude, una falacia y una mierda. Y no os libráis ninguno, partidos todos para inventar líderes de cartón, maniquís del escaparate que emboban temporalmente pero que al hartazgo llevan, por su ceguera egocéntrica. La ciudadanía actual, unida sin fronteras por Internet, no sale de su asombro y vota cuando puede localmente, por el mal menor de las pírricas ofertas políticas huecas que, supuestamente, pudieran cambiar el mundo. Las ideas políticas son cada vez más flojas. El comunismo se hundió, aunque ahora pretende resurgir donde antes no se padeció, con engaños, a pesar de que sus experiencias en Venezuela y Nicaragua tan desastrosas, así comoen islotes como Corea del Norte o Cuba, donde los pueblos dormidos o emigrados solo esperan la mágica llegada de la libertad y del verdadero progreso.

Líder Corea
Líder de Corea, líder del pasado en el presente

Solo el comunismo chino ha sobrevivido, pero a través de la economía de mercado, es decir, cambiando sus postulados por los capitalistas para poder hacer dinero, pero con partido único que niega la libertad individual y además la persigue. Los que se adueñan del “progreso” como lema, es decir, la izquierda rancia, no tienen ni idea del significado de la palabra. Los que se dicen “conservadores” tampoco saben lo que hay que conservar y son también incapaces de mirar al futuro con inteligencia. El conocimiento, la historia y la honestidad deberían sustituir a los poderosos políticos que solo saben enfangarse en el barro y ensuciarnos a todos. No hay uno solo que sea capaz de liderar ideas innovadoras que clarificaran un poco las formas de las vetustas ideologías. Y si miramos los líderes mundiales (Figuras 7-9), nadie sale de su asombro para comprender cómo un personaje como Donald Trump dirige el país más poderoso del mundo, más aún conociendo América, la democracia más avanzada con sociedad civil más organizada.

Donald Trump, presidente EEUU
Vladimir Putin en el año 2000 a la derecha e imagen reciente a la izquierda
Lídereres mundiales... ¿sordos?

Negarse a disminuir las emisiones es insultar y perjudicar a todo el planeta. “America first” is simply “America worst”, because Americans can not get out of the planet”. Los Americanos no se libran de lo que está pasando en el planeta. No hay derecho a saber colectivamente tanto y ser considerados como necios por todos los que tratan de convencernos de algo. Y no digamos del ostentoso Putin, mostrando músculo y amenazando, usando su poder para eliminar la disidencia y asesinar en Inglaterra, o donde les interese hacerlo, y encima hacen pactos entre ellos junto a “putadas” mútuas.

Donald Trump y Vladimir Putin

No es normal que aún no impere la visión de la mayoría de que hay que ponerse al día, que queda poco. No más pueblos tontos que dirigir. Que se imponga ya, con todas las reglas democráticas, lo que el pueblo bien informado quiere en su mayoría. Sabemos ya tanto del universo que no es posible hablarnos más que en términos planetarios. No más los problemas de un país u otro, no más las regiones, no más los pueblos islas, no más las lejanías. Los nacionalismos y los populismos no son más que islotes necróticos dentro de un tejido sano que sufre su inflamación. Nunca podrán necrotizar el tejido sano que les rodea y son solo pus. Pero la inmensa mayoría, es decir el intelecto colectivo, sabe bien hacia donde hemos de evolucionar para preservar y reponer, ahora precisamente que somos capaces de influir en la evolución del planeta.

Me encanta donde vivo pero es solo una parte de mi casa, el planeta Tierra, y considero que todos sus territorios y sus mares están en mi esencia, por tanto, me pertenecen mientras viva y, quizás, después de muerto. Me niego a reconocer fronteras. Solo el planeta es el grano minúsculo en el que yo me he agitado con insignificancia, pero con percepción, y lo veo cada vez más frágil e indefenso, enfermo…quizás moribundo. Terrible pensar que es la propia humanidad la que sin rumbo lo dirige, pudiendo orientarla con solo aplicar el saber y no el interés de algunos. Temo por la humanidad venidera, por sentirme parte de ella. Deseo fervientemente que ocurra algo mágico que haga cambiar favorablemente el rumbo del planeta, de la humanidad. Sería bonito pensar que un día, por Internet, se impondría la inmensa y silenciosa mayoría que solo desea una armonía entre lo que sabemos y lo que hacemos, única garantía de un progreso coherente guiado por la razón. La Naturaleza, y los humanos formamos parte de ella, siempre procesa la información para poder evolucionar.

¿Por qué todavía nos negamos a procesar toda la información que poseemos y seguimos anclados en prácticas políticas caducas que a nada responden? También sería importante que hubiera líderes capaces de interpretar ese mandato. Una vida futura mejor para el planeta y sus habitantes temporales es posible y necesaria. Nada, o casi nada de lo que rige el rumbo político de las naciones y pueblos del planeta parece un planteamiento colectivo inteligente, a pesar de que la inmensa mayoría de sus habitantes suspiran por un diseño vanguardista que sepa mirar adelante para el progreso de la humanidad, de toda ella, no de una parte. Creo que se exige un rumbo consistente con los conocimientos y valores que ya no pertenecen a unos pocos, el pueblo sabe bien lo que pasa en la actualidad. Ya no vale un papá estado que pretende educar a los pueblos, como si estos fueran todos sociedades infantiles a las que hay que dirigir y moldear. Es cierto que la sociedad civil crece en democracia y se defiende como puede, pero el peso del poder aún consigue dirigir los pueblos imponiendo sus ideas.

Pero la esperanza surge. La idea de Europa es la más bella e inteligente propuesta en nuestro mundo, aunque muy compleja de completar. Tendemos con ella a la unión de las naciones y a la igualdad y libertad de los ciudadanos que las forman. Así de simple y eficaz para unir a los pueblos

Parlamento europeo
Parlamento europeo

Si la moderna idea se extendiera, veríamos uniones como toda Sudamérica Unida, America del Norte, gran parte de Africa y gran parte de Asia, todos ellos pueblos cercanos, afines. En definitiva, tenderíamos a cada vez menos países y cada vez más unión entre los pueblos. Es cierto que aún queda mucho camino lleno de obstáculos. Sin embargo, Europa Unida es una esperanza de evolución hacia delante que evite otras involuciones hacia el pasado, que ya debiera estar superado. Tenemos la información que su uso generó. Pero otros enfoques evolutivos de la política son también ramificaciones distintas y posibles que siempre nos acechan. De hecho, algo muy distinto ocurre en las sociedades que viven bajo dictaduras u otros regímenes totalitarios. El pueblo, sojuzgado como siempre, solo puede huir a otros países o dormitar hasta que llegue la ansiada y conveniente libertad. Solo en libertad los pueblos han avanzado. Solo con ella es posible el acuerdo colectivo entre los seres que aceptan la voluntad de la mayoría.

Aún no sabemos a estas alturas como llegará el triunfo de la auténtica libertad y la igualdad para todos los seres vivos, única forma de evolución que permita el consenso y los logros colectivos para todos. Pero lo cierto es que se necesita libertad para avanzar. Lejos de una imposición totalitaria, a lo mejor si hay que recurrir a la imposición de la libertad, como con la educación de los niños, conscientes de que luego nos lo agradecerán al descubrirla. Nada evolucionará en política si no es a través de un progresivo descubrimiento de la libertad entre los seres. Ninguna asociación es posible sin la convicción de sus individualidades, sin la libertad total para ansiarla, para sentirla como una necesidad. Ninguna asociación celular que forma un organismo vivo es impuesta, sino bien deseada y querida. El mandato genético no es impositivo sino compartido por todas las individualidades constitutivas. Necesitamos cada vez más una política inteligente que nos saque del atasco, de la vulgaridad colectiva, de la ineficacia social.

Y es que la política del futuro debería evolucionar tal y como lo han hecho las religiones, es decir, cada vez un papel más secundario, más técnico, menos ideológico y menos determinante. No puede haber tanto político como ahora, resulta asfixiante y excesivamente caro. Además, suelen optar los menos preparados, los que sin haber destacado en nada intentan vivir de la política a través de medrar en sus partidos, todos ellos corruptos y, por tanto, admitiendo que los medres en el partido forzosamente han de seguir técnicas mafiosas. Si uno no está de acuerdo, forzosamente ha de dimitir. Si no lo hace, es que acepta las reglas del juego. Los políticos no deberían de mandar, sino simplemente ejecutar los mandatos de un consejo de sabios y filósofos que, consensuando lo prioritario, marcaran las directrices para que unos simples técnicos las llevaran a cabo. La Unión Europea comienza a tratar los asuntos en ese sentido, unificando criterios y sancionando al país que no los cumple. Para que Europa crezca, los países irán perdiendo competencias en favor de una identidad superior que nos regula. Esa es la vía. Menos poder de los gobiernos para aumentar el poder de la Europa Global.

En resumen, los políticos han demostrado que no saben ejercer el poder, ya que solo lo usan en su propio beneficio. Por tanto, cada vez menos poder en sus manos para que no sientan avidez por la poltrona. Es simplemente servicio lo que han de proporcionar al pueblo y servir a los demás, en general, no gusta tanto como sentirse poderoso. Pero lo que parece más claro es que los gobiernos de los estados serán cada vez más cortos, perderán funciones y acabarán también siendo meros tramitadores sin los privilegios del poder. Son los sabios los que han de dirigir unas oficinas de gobierno mundial a sus dictámenes. Un consejo de sabios basado en la ciencia y en la filosofía, dirigiendo mundialmente con conocimiento de causa y en beneficio del planeta. No se trata de arreglar la plaza del pueblo, se trata de adquirir el sentido planetario que hay que dar a la política. Todo esto beneficiaría a toda la humanidad futura, igualando y unificando.

Angela Merkel, canciller Alemana
líderes europeos
líderes europeos
Angela Merkel y Emmanuel Macron

En cuanto a los nacionalismos, nada más retrógrado e involucionista. Nada más acomplejado y fascista, por su carácter impositivo. Nada más alejado del conocimiento y de la modernidad. Nada más próximo a lo caótico e irracional, a la carencia de visión, de perspectiva futura, de inteligencia colectiva. Porque yo sé entender lo que es el amor al terruño propio, el valor y la identidad de la lengua, el paisaje y la idiosincrasia de un pueblo, de una región o de un estado. Yo amo lo identitario tanto como lo global y universal. En lo identitario, amo a Córdoba y a España, mi país. Creo que los Hispanos hemos contribuido a la Historia de la humanidad de forma importante y eso nos debería de llenar de orgullo, al menos a mí me llena y así siempre lo sentí. Nada comparable al legado cultural e histórico de la Hispanidad junto a Portugal. Nada comparable. Pero también, qué potencial peninsular e isleño pudieran representar juntas. Resulta curioso observar cómo muchos de los políticos que mandan o quieren mandar reniegan de esa herencia y quieren deshacer tanta historia, en vez de hacer propuestas para que los Hispanos actuales, junto a los Portugueses, podamos seguir contribuyendo a la humanidad y demostrar coherencia histórica. En nuestros días, esa contribución debe persistir, proceda de donde proceda, de cualquier parte de Iberia y sus aledaños. La Península Ibérica y sus islas, una gran Nación para Europa. Creo que anteponer los conceptos nacionalistas adoctrinados frente a la visión actual de un planeta global, dinámico y único es, cuando menos, ignorante, egocéntrico, caduco, represivo y lleno de intolerancia con la discrepancia, cuando no lleno de una maldad indisimulable.

Junqueras y Puigdemont
Puigdemont
Puigdemont y Quim Torra

Por eso me parece increíble que solo una parte, confío en que cada vez más pequeña, de determinados pueblos de mi país persistan tan afanadamente en algo tan arcaico y fascistoide. Pero es que …¿quieren imponer por la fuerza una identidad pueblerina y de segunda división que se diluye en la nada ante la identidad más coherente y sólida de una Europa Unida?…¿podemos, de una vez por todas, eliminar las disputas vecinales identitarias?…¿es que quieren anteponer las reivindicaciones de una historia interesadamente inventada y falseada a una modernidad que disfruta de la ausencia de fronteras e imposiciones y que, además, conoce bien la verdadera historia?…¿es que prefieren ser trogloditas y aislados por su obcecación antes que modernos y universales?….¿no es más lógico tender a fomentar la unión con Portugal, gran país vecino que también, de una forma similar a España, sigue contribuyendo a la Historia de la Península Ibérica?. ¿No sería eso mejor que disgregar territorios integrados desde hace más de 6 siglos?.

Los nacionalismos son la antítesis de la modernidad y de la democracia, que tanto valor da a las minorías no gobernantes. Un buen partido no nacionalista gobierna para todos, consciente de su temporalidad. Pero un partido nacionalista pretende ser hegemónico, partidario, impositor y antidemocrático, es decir fascista, aunque se haya apoyado en los valores democráticos para ocupar el poder. Justo como Hitler hizo. Desde el prisma biológico, el nacionalismo es lo más parecido al cáncer. Un número incontrolado de células de un ser, comienzan a sentirse ajenas a su entorno y, por razones desconocidas, comienzan a dividirse de una forma anárquica y desordenada, invadiendo y destruyendo lo que siendo propio se convierte en enemigo y ajeno. Con una información errónea en sus códigos,  perpetúan un crecimiento impositor que acaba con la vida del ser anfitrión en el que crecen, destruyendo así también su propia viabilidad. Aún estamos a tiempo de desacreditar y desenmascarar unos nacionalismos trasnochados, destructores y estúpidos. Estamos en unos tiempos en los que  ya no caben las involuciones. Es hora de progresar sociológica y globalmente. Se puede amar y hacer respetar lo propio sin necesidad de amputaciones ni repudios. La biología de la unión es más atractiva que la patología del rechazo y la intransigencia. Seamos biológicos en vez de patológicos. No a la identidad excluyente, ya sabemos lo que generó el nazismo.

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