Siempre me cautivó el amplio significado de ciertas palabras frente a lo conciso de otras, aún con grandes abanicos en su expresión. Por eso, al introducirlas en un texto hay que saber muy bien cómo y cuándo elegirlas. Los grandes poetas son pensadores de palabras (su concatenación, su significado, su dicción, su rima) y además son capaces de expresarlas con un mensaje espiritual que está por encima de la mera concatenación de las mismas. Pero es cierto, la elección de las palabras para expresar conceptos o realidades le resulta fundamental a todo escritor o articulista. A su vez, el poeta convierte la elección en la magia de aportar algo más por encima.
Al final, los de a pié nos fijamos en ciertas palabras y su amplio o conciso significado como meros observadores. Cuanto más las analicemos mejor será nuestra dicción al utilizarlas. Fijémonos en estas dos: “perspectiva” y “percepción”. Una muy amplia en su significado, otra bien concisa. Pudieran estar relacionadas en el sentido de ambas capturar algo o intuirlo, pero cada una posee muy diferentes enfoques. Veámoslas por separado.
Percepción
La palabra percepción procede del Latín: “perceptio”. En su etimología per…capere…tio (per: por completo, capere: capturar, agarrar, tomar, tio: acción y efecto). Y así es, cuando percibimos algo, lo agarramos por completo porque lo estamos sintiendo, bien por los sentidos o por nuestra mente. Su significado es bien conciso aunque múltiple su aplicación. Y es que, a la hora de percibir no llegamos a ser conscientes de que lo estamos haciendo continuamente. De forma constante percibimos nuestra realidad con respecto al mundo exterior, concretando quien somos y quien aquellos que nos rodean. Contínua percepción de lo que acontece y de qué forma nos afecta. Ininterrumpida percepción de nuestra esencia, tanto en vigilia como en sueños, lo que hace que apenas reparemos en esa percepción continuada. Percibimos con todos nuestros sentidos y a la vez con todo lo que acontece a nuestro alrededor. Con personas, actitudes, relaciones y un sinfín de circunstancias que nos rodean. Percibimos el bien pero también el mal. En el transcurso de la vida se aprende a identificarlos y a percibirlos. La percepción engañosa resulta más difícil con la edad, afortunadamente. Al ser constante nuestro cúmulo de percepciones a lo largo de la vida, captamos continuamente cantidad de aspectos diferentes, pero cualquier cosa que se perciba sólo entra como aspecto parcial dentro de un conjunto global, la percepción de sentirse vivo. Todo ser vivo percibe estarlo. La continua percepción de sentirse vivo a lo largo de la vida se nos manifiesta de forma perenne, aunque pueda variar su intensidad. Hubo un escrito en este blog en el que me atreví a analizar cómo sería esa percepción vital a lo largo de la vida, desde la etapa fetal, al nacimiento, en la infancia, en la adolescencia, la juventud, la madurez y la senectud. También esa percepción se va modificando con el paso del tiempo. Creo que al menos fue descriptivo. Percibir es sentir, lo que no dejamos de hacer. En definitiva, la percepción luminosa de vivir pasa por múltiples grados de intensidad a lo largo de la existencia. Es acumulativa. Es un fuego que prende, arde y se apaga. Nada sabemos de la oscuridad que nos precedió ni de la que nos espera siempre, mientras vivimos.
Si dejamos de reparar en algo con nuestra continua percepción, no digamos lo que ocurre con la “propiocepción”. La propiocepción es la percepción interna continuada de todo nuestro organismo. No somos conscientes pero ahí está nuestro cerebro para controlar y regular la homeostais o equilibrio de un todo orgánico. No valoramos nuestra propiocepción interna porque la damos por hecha pero qué agradable resulta la sensación de sentirse bien y acorde con todas las funciones orgánicas. Pensar que todos los sistemas están en armonía. Aunque la damos por hecha yo creo que se puede ahondar en esa propiocepción en condiciones de bienestar así como llega fácil en la enfermedad, en la que lo único que se anhela es volver al bienestar. La homeostasis o control de órganos y sistemas es regulada por nuestro ser, creándose ritmos circadianos que actúan hasta en el sueño. Percibimos el estado de todo nuestro organismo sin apenas ser conscientes de ello. Cuando todo funciona, sensación de bienestar que no debemos pensar que está garantizada. Disfrutémosla mientras dure y en todo momento. Seamos propioceptivos.
Perspectiva
Veamos esta otra palabra. Proviene también del Latín, del verbo Perspicere, mirar a través de, observar atentamente. Nuestra perspectiva puede ser un panorama, un paisaje, un plano, un ángulo, un enfoque, un punto de vista. También podemos referirla a una posibilidad, una expectativa, un horizonte. La RAE lo define como “panorama que desde un punto se presenta a la vista del espectador”. También puede revelar “la visión considerada en principio más ajustada a la realidad que viene favorecida por la observación ya sea distante, espacial o temporal de cualquier hecho o fenómeno”. Es también un punto de vista desde el cual se analiza un asunto, una obra en perspectiva. Un cambio de perspectiva puede desvelarnos verdades ocultas, por lo que es bueno siempre ese cambio. En temas de dibujo y arte adquiere un significado especial que llega a poseer unos fundamentos y unas reglas de perspectiva básicas. Es decir, esta palabra es multiusos y la podemos utilizar en miles de situaciones. Me gusta considerarla como la esperanza de algo bueno por venir, aunque también se nos puede presentar como expectativa de malos augurios. También existe la perspectiva engañosa y falaz de las cosas que otros nos transmiten.
Cualquier expectativa puede enlazar con la premonición. El presentimiento, el presagio, la corazonada, el pálpito, la intuición, el barrunto. Los ingleses le llaman “precognition”, saber de antemano, y es una perspectiva frecuente en nuestras vidas, en algunas más que en otras. Es otear el futuro, ya sea próximo o lejano pero hay quienes son capaces de intuirlo, de preverlo. Con los recuerdos viajamos hacia el pasado, con la precognición nos adentramos en el tiempo por venir y esta capacidad para moverse en el tiempo nos viene dada, la utilicemos o no.
En cuanto al panorama, es decir, lo que se presenta a nuestros ojos, digamos que es otro mundo de posibles significados. Lo que está a nuestra vista, lo que vemos, no todo el mundo lo capta igual. Hay globalidades y particularidades en todo panorama. He visto cómo hay personas que miran un todo y a la vez distinguen las particularidades. En cambio otros (como yo) solo vemos allá donde miramos. En cuestiones sociales siempre tuve la suerte de tener a mi lado personas de la primera estirpe para suplir las carencias particulares que tenemos los de la segunda. En otras cuestiones, nuestra perspectiva visual es tremendamente diversa pero está llena de maravillas. Es generalizado el interés por observar una bonita puesta de sol, no digamos el próximo eclipse, un simple acontecimiento cósmico de nuestro entorno cercano, la Luna eclipsando al Sol. Para mí, sinceramente me causa perplejidad el revuelo que genera este eclipse, simples 2 minutos de un fenómeno tan próximo y tan irrelevante desde un punto de vista cósmico. Prefiero mil veces una buena puesta de sol. No obstante, cualquier paisaje de amplitud nos llena mucho más que el encorsetado paisaje urbano o habitacional. Mirar al cielo profundo en una noche oscura, todo un espectáculo, aunque carezcamos de la percepción de profundidad que en verdad existe. Es siempre un deleite mirar al cielo y también nos ayuda a relativizar. Pero si, además, miramos más allá de donde el ojo alcanza y proporcionamos a nuestra visión las imágenes diarias que la NASA difunde gratuitamente de las observaciones astronómicas obtenidas por los telescopios espaciales, convertimos nuestra mente en cósmica por alcanzar un panorama del espacio-tiempo que enriquece nuestro espíritu y claramente ayuda a relativizar. Lo poco que somos en este vasto universo que tenemos ante nuestros ojos en perspectiva.

muy interesante .
Muito bom. Quando percebi, que usavas dois relógios, tive a perspectiva de um homem diferente. Já a minha percepção me mostrou um homem preocupado com o mundo inteiro and beyhond. A minha premonição disse- me que seríamos amigos para a vida. Abraço grande.
Me quedo claro la exposion de lasdos palabras principales .Y me llamó la atención de otra Propiocepcion .Desconida para mí .Es un placer leerte .Hay que tener tempo pues de cada relectura sacas má.Mucha profundidad y sabiduría tienen tus escritos .Gracias por compartir tanto.