Si llegamos a la convicción de que es preciso unificar la vida en el planeta, además de la integración de los humanos (aunque difícil, más asequible), debemos pensar en la unión con el mundo vegetal y animal, así como preservar nuestra atmósfera, llena también de vida y protección. Es precisa la unión de toda la vida viva en el planeta. No puede existir otro tipo de evolución positiva si no logramos esto. Pero menudo problema. Pensemos al respecto.

Ya la evolución lleva tiempo trabajando el tema de forma lenta y casi imperceptible para nosotros, seres de corta vida para apreciarlo con claridad, aunque ahora podemos intervenir para favorecerlo o para arruinar el plan. Fueron muchas las especies extinguidas sin nuestra responsabilidad. Fenómenos naturales lo hicieron y, de alguna forma, casi que lo agradecemos, ya que menudo problema supondría integrar en nuestro mundo a animales monstruosos como los dinosaurios y demás especies gigantes. A las ballenas y otros gigantes de nuestro tiempo es preciso integrarles en la construcción del ser global, es nuestra obligación y lo debemos conseguir. Son seres inteligentes con los que no resultaría tan difícil conectar. De hecho, la gente que convive con elefantes posee experiencias muy gratificantes de acercamiento y comunicación. Si no pudiéramos o no supiéramos, será porque estamos abocados a la auto-extinción, lo cual es posible que facilite el desarrollo de otras especies menos destructivas que la nuestra.

La vida continuaría su camino con un fallido enfoque más, y con un tremendo retroceso hasta crear nuevos seres que alcancen la consciencia necesaria para entender y contribuir al Evolving plan, el plan que la vida tiene que  saber desarrollar en nuestro planeta. No podemos ni debemos ser un enfoque fallido más. Es justo la consciencia la que nos obliga como especie. Y aunque alcancemos esa consciencia aún estamos al comienzo de ese cometido.

Integración planetaria. Evolving Plan.
Vista exterior del planeta Tierra desde ISS

En nuestro mundo actual empieza a vislumbrarse un afán conservacionista que aumentará con el paso del tiempo. Yo creo que ya toda la humanidad es consciente del problema planetario, de nuestra casa en el cosmos. Todos percibimos el peligro de que el planeta Tierra se convierta en un mundo difícil para el mantenimiento de la vida. Pero son muchos los humanos que también creemos posible una evolución consecuente con el conocimiento adquirido. Leo y veo reportajes de calidad que demuestran hasta qué punto el ser humano llega a conectar con animales y plantas. Si hubiera comunicación entre los mundos animal y vegetal sería más factible la integración de la vida.  Pero vayamos por partes.

La integración del mundo vegetal es más fácil, ya que la vida vegetal alcanza con mayor facilidad la libertad y la felicidad desde su anclaje. Como ya antes comentaba, más complejo todo sería si tuvieran movimiento. El planeta necesita un mundo vegetal armónico y feliz. Es nuestro pulmón, nuestro sustento y, además, es inmensamente bello. La ordenación del mundo vegetal es nuestra responsabilidad y no debemos olvidarlo. No más devastaciones con intereses espurios. No más fuegos provocados. No más destrucciones incomprensibles. No más bombas, por favor. No solo debemos preservar las selvas, sino hacerlas crecer incluso allí en lugares desérticos, donde tanta falta haría. Tampoco olvidemos que cada uno de nosotros  debe aprender a amar y susurrar a las plantas, flores y árboles, fijarnos en sus comportamientos, evitar sus enfermedades, alimentarles y proporcionarles bienestar. En teoría no debería de resultar tan difícil, entre otras cosas porque para ello ya existen luchadores científicos que lo persiguen. Qué bueno sería que cada persona plantara al menos un árbol durante su vida.

Árboles creciendo buscando la luz

Yo crecí pensando que los árboles y las flores eran objetos bonitos, pero objetos que estaban ahí lo mismo que las farolas. Qué ignorante era, qué estúpida visión. Cuando de repente descubrí que eran seres vivos como yo, que sentían y pensaban como yo, que me percibían y agradecían mi atención, mi vida se enriqueció. Desde entonces, hablo y susurro a las plantas, las mimo y las acaricio. Siento que ellas lo perciben y lo agradecen. Ya existen muchos estudios de botánicos que muestran cómo las plantas se comunican entre ellas y también con el mundo animal. Al ser atacadas por insectos, emiten una sustancia gaseosa que es una llamada de auxilio a otros animales para que ataquen a dichos insectos, además de una advertencia a las plantas vecinas para alertar del ataque y, así generar también la llamada de auxilio. Investigadores maravillosos, como la Dra Blanca Landa del Castillo, del Instituto de Agricultura Sostenible, luchan con denuedo por mejorar la genética vegetal, estudian sus posibles mejoras por resistencias a stress bióticos y abióticos, luchan contra las plagas perniciosas, siendo pioneros desde Córdoba en la erradicación de la bacteria “Xylella Fastidiosa” que tanto afecta a nuestros árboles y cultivos desde su entrada en la Unión Europea en 2013. Sus estudios son relevantes y son un ejemplo de cómo los seres humanos luchamos para mejorar y preservar el mundo vegetal, protegerlo y tratarlo para mejorar su salud. Admirable su labor en pos de un mundo vegetal sano, feliz y productivo. Esas tendencias son fundamentales y se deberían financiar y potenciar de forma especial, nos va mucho en ello.

Pero por otra parte, debemos pensar que las plantas hablan entre ellas, no solo por el contacto directo o por el viento y los insectos que las acercan sino también por los saprofitos hongos comunes que alertan de los peligros que acechan su especie, como infecciones y plagas. De manera que por qué no pensar que los humanos también podemos conectar con el mundo vegetal y favorecer su bienestar. También resulta evidente que todas las plantas buscan y perciben la luz, lo que hace pensar que sienten y ven. Otros estudios han demostrado que la vid tratada con música produce más y mejor uva, lo que nos habla de la capacidad de sentir que poseen. No solo no es un mundo inerte, sino que, por el contrario, utilizan inteligencia y sentimiento. Al fin y al cabo, la vida vegetal lleva mucho más tiempo que nosotros poblando el planeta y participando de todo lo que en él ocurre. Detectan por tanto la gravedad, buscan la luz, extraen con sus raíces productos inorgánicos para transformarlos con la fotosíntesis en complejos productos orgánicos, reaccionan al sonido y al tacto y conversan con la vida, sienten la agradable brisa y la tenue lluvia que las acaricia. Perciben y se asocian entre ellas y hasta con ciertas especies animales, se advierten de los peligros y llevan millones de años reaccionando a los cambios climáticos y disfrutando de la vida elegida, la del anclaje, aunque parte de una especie torpe, como la nuestra, no sea aún capaz de escucharla y entenderla.

 

Olivo milenario
Secuoyas gigantes

Es curioso, el mundo vegetal puede ser muy efímero o muy longevo, aunque siempre transmisor de vida. Hay árboles centenarios e incluso milenarios que han visto pasar de todo y solo una catástrofe natural o la tala humana pueden acabar con su vida. Nuestra actuación frente a la vida vegetal es clave y ha de ser colectiva e individual. Colectivamente, debemos regular con inteligencia planetaria. Necesitamos la vida vegetal en el planeta y es preciso preservarla y hacerla feliz, comunicarnos con ella, aprender su lenguaje, crear y mantener ecosistemas que favorezcan la integración del mundo animal y vegetal. Individualmente, amar a las plantas de nuestro alrededor, plantar algunas de ellas y proporcionarles bienestar y cariño. Aprender a comunicarnos con ellas. Hablarles y acariciarlas, darles cariño y transmitirles nuestro aprecio por todo lo que nos aportan. Ellas siempre lo agradecen embelleciéndose cuando detectan nuestro amor.

Pero integrar a todo el mundo animal es mucho más complejo, aunque absolutamente necesario. Menudo problema. En la lucha de las especies por la supervivencia, nosotros, como especie superior y meros observadores, no podemos tratar de separarles para que no se peleen, como hacemos a veces con nuestros amigos que se enzarzan tontamente. Cuando la lucha es por la supervivencia no podemos tratar de detener la lucha. En cuanto a nuestra supervivencia alimenticia nosotros lo tenemos controlado parcialmente ya que, de forma organizada, seguimos matando para alimentarnos, pero repito, la vida se alimenta de vida viva o recién muerta, y eso no lo podemos cambiar, porque es la esencia de la propia vida. ¿Cómo podemos pedirle al león que no se coma a la gacela? … y si lo consiguiéramos, ¿cómo íbamos a preservar así el control de las especies y el equilibrio que la propia Naturaleza establece?

Vida animal inteligente
Imagen de león y gacela, cada mañana lucha por la supervivencia

Tenemos que seguir respetando y aceptando las reglas de la Naturaleza, por mucho que nos choque. Con muchas más facilidades en un mundo organizado, seguimos matando vida para alimentarnos. De manera que hay que aceptar que el león se coma a la gacela, con naturalidad, aunque duela por la gacela… Es evolucionario aceptar este hecho. Hace poco vi un magnífico documental en la 2 que me sorprendió y que me hizo pensar. Era un documental sobre cómo el ser humano lucha para preservar la supervivencia de los animales depredadores más importantes del planeta. Resulta que la protección de los mismos, ayuda al necesario equilibrio que la propia Naturaleza establece en la preservación de las especies. Si los protegemos, favorecemos el equilibrio, aunque a costa de otros sea. Si queremos la preservación de las especies hoy día existentes, tenemos que mantener el equilibrio que la Naturaleza exige. Esto es muy difícil de aceptar, porque sentimos angustia por el sufrimiento de las víctimas que mantienen con su sacrificio el equilibrio. Pero habría que procurar ser evolutivo en el concepto. Habría que organizarse bien, por un lado, y tratar de comunicarnos con los animales para que aceptaran nuestra organización del tema, por otro. Comunicarnos con todos ellos… ¿es eso posible?

La Naturaleza está en ello, y en primer lugar resulta claro que entre cada especie se comunican sus congéneres, ya lo hacen entre ellos como bien podemos observar. O ¿no exige una evidente comunicación entre las aves que migran volando en ordenada formación? … no es posible volar conjuntamente sin comunicación, lo sé porque vuelo y eso es imposible. Igualmente, ¿es que no la hay entre los lobos, en la organización de cualquier manada, de la caza y de tantas cosas del propio mundo animal? Es claro que los seres de cada especie se comunican entre sí. Pero la comunicación inter-especies es también posible y necesaria y de hecho no cesa desde hace tiempo. Yo he tenido la fortuna de haberlo comprobado, ya que me he comunicado muy bien con mis tres queridos perros, Ganimedes, Gaia y Betelgeuse, (un beso eterno para ellos), comunicación y sentimiento mutuo que me hizo comprender que la conexión inter-especies es posible, real y mejorable. Quizás surja un modo telepático y gestual, que desde luego yo creo haber experimentado con mis perros. Un conector mental ayudaría. Hay muchos experimentos que nos hacen ver que es posible y necesaria la comunicación con el mundo animal. Los expertos hablan de que para ello es preciso crear un modo de turno en el que un pensamiento es transmitido y ha de esperar respuesta. No vale transmitir monólogos a los animales, hay que siempre darles su turno y recibir respuesta, ya sea gestual o telepática.

Imagen de rinoceronte y león, lucha por la supervivencia

Yo intuyo que la Naturaleza optará por avanzar en la comunicación inter-especies, de hecho, existe ya entre el ser humano y muchas de ellas, y deberíamos progresar en el intento con todas las especies vivas. No podemos hacer que los animales hablen, pero sí deberíamos aprender su lenguaje, saber lo que piensan, entender lo que nos quieren transmitir. Como digo, yo lo pude experimentar con mis queridos perros con los que conviví y no me resultaba difícil porque además había un sentimiento de amor entre ellos y mi familia, en la que estaban integrados. Eran su inteligencia emocional y la nuestra las que lo hacían posible.

También las especies siguen evolucionando y nosotros podemos influir en el favorable avance evolutivo de todas ellas. Todas las especies vivas perciben al ser humano quien en la actualidad es la especie dominante, pero nada nos diferencia en términos de energía viva. Es preciso comunicarse, hacerles evolucionar a un mundo conectado en el que se sentirán protegidos por los humanos, quienes controlarán y regularán sus necesidades. También en muchas ocasiones su final. Como ya hacemos con la matanza organizada del mundo animal y vegetal para nuestra alimentación. Y, repito, no deberíamos avergonzarnos por eso, solo seguimos un mandato superior de la Naturaleza en nuestro planeta. Formamos parte de ello. Pero cuanto más avanzáramos en la comunicación con el mundo animal más fácil sería la integración.

¿Cómo pedirle al león que tenga piedad de la gacela? La gacela es su objetivo para alimentarse, pero si su alimentación estuviera garantizada, quizás la gacela le fuera indiferente. Entonces, ¿matadores y proporcionadores…sería nuestra misión, o bien mantenedores del equilibrio que la propia Naturaleza establece? De entrada, me apuntaría a la segunda posibilidad, sin sentimiento de culpa por aceptarlo y permitirlo. Hay que preservar los hábitats para hacerlo posible. En el diseño natural, es preciso el equilibrio entre la velocidad de la gacela para escapar y la voracidad del león para atraparla…ufff, qué difícil!!! Sólo este equilibrio entre la supervivencia de ambas especies podemos intentar, y que su propio instinto les ayude a cada uno. Por lo demás, que se las apañen entre ellos, nosotros no podemos tomar partido. Así lo dicta la Naturaleza. Quizás podríamos, al comunicarnos, transmitir las normas elementales para el mantenimiento del equilibrio. Pero aún así, qué difícil proteger al depredador para que pueda perseverar acosta de la debilidad de otras especies. Si así la Naturaleza lo diseñó para la evolución de todas las hoy vivas, ¿por qué cuestionar el diseño? ¿Qué falsa ética lo cuestiona?

Es preciso favorecer la evolución conjunta de las especies vivas para poder integrar a todas en un proyecto común, junto al mundo vegetal, un mundo de armonía vital, de identificación, del sentimiento que todas las especies muestran, de nuestra superior protección… Hay un acuerdo de imposición en la utilización del ganado para arar, transportar y utilizar su fuerza, de manera que el ganado acepta la imposición, al ser adecuadamente alimentado y cuidado. Algo similar ocurre con los caballos, que han sido nuestros vehículos hasta hace poco. Bellas estampas de caballo y caballero en sintonía y sincronía, mostrando integración entre especies. No es el único ejemplo, no digamos de la comunicación con delfines y primates en laboratorios de investigación.

Por mi parte, como tantas personas, vuelvo a repetirlo, yo tengo la experiencia de intercambio de amor y comunicación con mis perros, lenguajes hubo, cariño y ternura también. De manera que parece claro que comunicarnos con las especies animales es posible y nuestra influencia necesaria. Debemos comunicarnos con los animales y vegetales, identificarnos y crear con ellos códigos de comportamiento. Lograr transmitirles que forman parte de lo mismo que habita en nosotros, de la misma energía, pura vida, pura esencia viva. Unificarla es engrandecerla.

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